Sé que la entrada de hoy parecerá la típica entrada de una niña adolescente que odia a sus padres.
Yo no voy a decir que los odie.
Pero imaginaos esta situación:
Dos personas en tu clase. Del mismo caracter que tus padres, o sea, tus padres pero no son tus padres, son tus compañeros de clase. ¿Qué relación tendrías con ellos?
Yo no les hablaría.
Lo siento, es así. Mis padres tienen una personalidad que para nada va conmigo. Serían el típico compañero con el que no hablas ni quieres hablar y que, como le de por sentarse en la mesa de al lado, lo pasas realmente mal.
Muchos dirán que es cosa de la adolescencia. Yo espero de todo corazón que así sea. Porque quema mucho vivir dieciocho años con unas personas con las que no eres para nada compatible...
MORDISCOS:
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