jueves, 6 de agosto de 2009

Sólo Madonna sabe sacar lo mejor de mi...

Si hay algo cierto en esta vida es que todos merecemos una oportunidad. Pero también es cierto que las oportunidades hay que buscarlas y, cuando llegan, saber cazarlas al vuelo.
Yo siempre he dicho que mi vida es una vida feliz, compuesta de momentos trágicos que hacen que los pequeños rayitos de luz que de vez en cuando aparecen parezcan enormes y resistentes. Incluso llegué a pensar que, por un instante, había vivido una felicidad plena, aunque ahora puedo asegurar que fue sólo un amago.

Si alguien me mirara ahora mismo a los ojos, no sabría decir si soy la mujer más feliz del mundo o la más desgraciada. Creo que aún se me nota en los ojos aquella llantina y que mis nervios no volverán a calmarse.

MADONNA es la palabra, el nombre, la mujer que se esconde detrás de todo esto. Madonna, la mujer que más cosas me ha aportado en la vida. La única mujer que es capaz de hacerme llorar de felicidad, de emocionarme con una canción o de que, cuando ella aparece por mi camino, todo lo demás carezca de importancia.

Una vez una buena amiga mía me reprochó que "cuando aparece Madonna, ya no hay nada más en el mundo". Y así es, al fin me he dado cuenta: Es Madonna y en torno a ella gira mi vida. Es que no sé cómo explicarlo. Es un sentimiento grande, enorme. Un sentimiento que me ensancha el corazón haciendo apretarse contra las costillas y el esternón y como una burbuja me impidiera respirar bien. Sólo ella es capaz de sacar de mi todo esto. Sólo ella.

Ir a un concierto de Madonna no es sólo comprar una entrada y verla. Ver a Madonna es hacer cola, es agotarse, es ilusión durante cinco meses y es un impulso para continuar con mi vida hasta la próxima.
Y eso es lo que he estado viviendo esta última semana: Dos conciertos: Barcelona y Madrid. ¿La compañía? Los de siempre: Joselu, David, Gabi, Carlos, María, Fran, Raquel. Y algo nuevo: La ilusión de tener en mi mano la oportunidad de tenerla a pocos metros.
Después de todas las experiencias que me habían contado mis amigos (sobre todo Joselu y David) ver a Madonna desde la primera fila me parecía algo tan imposible como posible. Por un lado, aquellas experiencias me parecían tan maravillosas que me resultaba difícil de creer que pudiera llegar a vivirlas algún día. Pero por otro lado... ¿Por qué no?
Tenía en mi poder dos entradas: Barcelona y Madrid, pista A.

La primera oportunidad: Barcelona.

Barcelona fue un sueño, un auténtico sueño. Madonna estaba guapísima y muy contenta. Estuvo comunicativa, graciosa, simpática, alegre. Fue un conciertazo, el concierto que a todo fan maravillaría presenciar. Y con nosotros fue especial. Dress you up fue nuestra (Más de Joselu y David, pero nuestra al fin y al cabo). Guiños, sonrisas, un dedo que nos apuntaba, el sacarnos la lengua. Y, al final del todo, una enorme sorpresa. Y fue en este concierto donde fui consciente de la magnitud de todo esto. De lo que realmente es Madonna para mi. Y lloré. Mucho. Lloré con los ojos alegres y una sonrisa en la boca. Lloré de felicidad por primera vez en mi vida. Lloré por ella, por lo que es en mi vida, por cómo la descubrí, por acompañarme durante casi cuatro años. Por saber tan bien cómo hacerme feliz.
Pero no sólo lloraba por ella. Lloraba también por lo que había a mi alrededor. No delante, sino a mis lados. Lloraba también por ellos, porque no querría estar en un concierto de Madonna sin mis amigos. Lloraba de agradecimiento, de emoción, de alegría.
Sin ellos seguramente no la habría visto ya tres veces o no en primera fila. Pero ya no es sólo eso. Es que si estoy nerviosa, ahí está Joselu para ponerme aún más histérica, o para liarla en tuenti. Si no puedo comprar las entradas porque tengo clases, ahí está David ofreciéndose a comprar también las mías. Porque Fran no se lo pensó dos veces el venir cuando le invité a mi cumpleaños. Ellos tres, sobre todo, son los más especiales para mi. Por el trato, la afinidad, por Grannada, no lo sé. Pero se puede decir que son mi pequeña gran debilidad. Junto a ellos me siento querida, muy a gusto, mimada incluso.

Es por esto que, cuando acabó el conciertazo de Barcelona, cuando los focos del estadio volvieron a encenderse revelando al mundo las lágrimas que se escapaban por mis ojos, lo único que pude hacer fue abrazarme a Joselu y, entre sollozos de felicidad y de emoción, darle una y mil veces las gracias. También lo hice con David. Y es que no podía hacer otra cosa. Ellos, con sus ganas, sus fuerzas, sus energías, su amor por Madonna, me fueron contagiando poco a poco y ahora siento como si me hubiese quedado con un poquito de su "locura Madonniana". Y me encanta. También fueron ellos los que con su experiencia en comprar entradas me consiguieron las dos de pista A que me han conducido a tantos sueños cumplidos.
Y por eso, David, te di las gracias (ya que me preguntaste), por ayudarme tantísimo a cumplir mi sueño.

Pero en mis sollozos de alegría después del concierto de Barcelona no acaba mi historia sobre la gira. Barcelona fue sólo el principio. Al día siguiente cogí el AVE camino a Madrid, a por el segundo y, para mi, último show.
La espera y el show de Madrid los viví de una forma diferente. En Madrid conocí a muchísima gente, tanto del foro como amigos que conocía de otros sitios, aunque no en persona. Pasé un largo rato con Rakelin, que se ha convertido en otra amiga muy especial y a quien adoro. (Casi se eché a llorar cuando vi que te llevaban medio desmayada...)

El cansancio ya estaba haciendo mella en nosotros y además, cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos ya apretados con la entrada en mano esperando para entrar. Lo cierto es que no había buen ambiente en la pista A, el agua escaseaba y hubo un par de peleas. Pero aún así, a pesar de sentir un poco de ansiedad esperando a Paul Oakenfold, a pesar de sentirme agobiada, fatigada y cansada, cuando salió Madonna todo se borró. No había dolor, no había peleas, no había sed. Y, aunque Madonna salió un poco de mala leche, aunque la pantalla de la pasarela estuviera chunga, aunque no funcionara la pantalla delantera de la mesa del DJ en Into the groove, aunque tuviera que saltar a la pasarela porque no le pusieron las escaleras, a pesar de que le vibraba el final de la pasarela en Vogue, de los fallos en el micrófono... a pesar de eso, Madonna volvió a hacerme feliz como sólo ella sabe.
Chapurreó mucho español, cosas tan suyas como "estoy caliente". A los chicos un "venga muchachos" a las chicas un "guarras" y, como no, su clásico "puta" en she's not me. No era la Madonna de Barcelona, ni mucho menos... Pero seguía siendo la gran Madonna.
Y, para mi deleite, volvió a darme la misma sorpresa al final del concierto que en Barcelona.

Mis días de gira, de colas, esperas y saltos gritando acabaron el 23, pero no mi viaje Madonnil. Me quedaba un diíta más con Fran, día que aprovechamos totalmente. Madonnicé mi vestuario con las dos camisetas de H&M y una falda a lo Nikki Finn y unos guantes muy Blame it on Rio. Paseamos por Madrid, tuvimos anécdotas un poco incómodas y muy divertidas en el albergue y, al fin y al cabo, alargamos un poco más los buenos días.

Ahora escribo desde Sevilla, de nuevo. La brevedad de esta semana me tiene ahora un poco abatida, pero, como dicen, lo bueno si breve, dos veces bueno, así que se me pasará pronto. Eso sí, pienso repetir. Con vosotros. Porque os quiero demasiado, porque me habéis dado tantísimas cosas que no sé cómo agradeceroslo. A Gabi y Carlos (por hacerme reír tanto), a María (cuídate, por dios!), Germán, Fran (never more un albergue para dos xD), Raquel (gracias por no dejarme sola durante las horas de cola y por guardarnos el sitio) y a vosotros dos, so petardos, David y Joselu, por todo. Absolutamente todo. Desde llamarme en clase un día de Febrero para decirme que han salido las fechas de España hasta esa llamada para que pueda escuchar a Madonna cantando You must love me en Zaragoza.
Todos y cada uno de los días doy gracias por haberos conocido.

Os quiere demasiado,

Helena.

Por cierto, ¿queréis saber qué sorpresas nos dio Madonna al final de los conciertos?:
Bajó del escenario y la tuvimos a menos de un metro ;).


MORDISCOS:

0

Madonna y su sticky and sweet tour round 2.

Son tantos los nervios y la excitación que siento ahora mismo por lo que se acerca, que necesito escribir algo para así, al menos, poder digerir un poco mejor el futuro inmediato que se acerca.

En menos de una semana estaré en el aeropuerto, esperando impaciente un avión que me llevará a Barcelona. Todos sabéis ya a lo que voy a Barcelona. Iré a ver a Madonna por segunda vez en mi vida.
Para muchas personas es simplemente un concierto más en España. Para mi no. Y para las personas que me acompañarán en esta aventura, tampoco. Y eso, precisamente eso es lo que lo hace tan especial.
No va a ser sólo un concierto. Va a ser la explosión de mil sensaciones, mil sentimientos. Va a ser ver a la reina por primera vez en primera fila. Sentirla cerca, sentir sus ojos clavándose en los míos.
Pero antes de todo eso, que pinta ser maravilloso, pasarán otras muchas cosas durante las laaaargas horas de espera. El cansancio, el calor. Y también las largas conversaciones, las risas, los chistes frikis (como clonar un pelo de Madonna y que salga una ardilla...). El cantar, ver cómo las cámaras de televisión te graban, los primeros encuentros con amigos hasta ahora conocidos sólo por internet.

Y es que ir a ver a Madonna no es sólo entrar en un recinto y desgañitarte cantando sus canciones. Ir a ver a Madonna es conocer gente, lugares, arriesgarte con gusto a vivir situaciones nuevas, resistir el cansancio hasta el momento de abrir puertas y luchar contra él corriendo para estar en la primera fila.

El año pasado viví un gran concierto -el primero-, que me dio fuerzas para continuar durante todo un año. Pero sé que éste va a ser aún mejor. Porque va a ser la primera fila. Porque voy con ellos.

Va a ser inolvidable.


MORDISCOS:

0

10. La niña de las gafas de corazón.

Se sentó sobre su cama y se puso a mover las piernas alante y atrás. Se colocó sus nuevas gafas con forma de corazón que compró pensando que le harían verlo todo de color de rosa y miró al frente.

Se sentía sola.

Sabía que no debía, que tenía mil amigos que se preocupaban por ella. Pero no le gustaba el verano. O por lo menos su verano.

Ella siempre había entendido el verano como una época para salir, divertirse, ver mucho a sus amigos y hacer otros nuevos, para acabar arrugada de tanta playa y tanta piscina...

En cambio, siempre estaba encerrada en su casa, se peleaba más que nunca con sus padres y aún no se había zambullido en ninguna piscina ni había saltado las olas de ninguna playa.

Del verano sólo había notado que hacía más calor.
Y para colmo aquello estropeaba su salud.

La niña se levantó de su cama, se quitó las gafas de corazón y las tiró al suelo. No funcionaban.

MORDISCOS:
0

9. Los "fans" de los pequeños escritores.

Al igual que yo me declaro fan incondicional de lo que escriben mis profesores Juan Andivia y Jesús Cotta o mi amigo Alberto, hay algunas personillas que me han dicho que les gusta como escribo. Y cuando me lo dicen es como un cosquilleo que sube desde el estómago... ¡¡Imaginaos!! Es muy gratificante que alguien te diga que le gusta lo que haces. Y si encima lo que haces lo haces porque es lo que más te llena del mundo... Doble satisfacción.
Y hoy esta entrada corta, modesta, va por ellos, por esas personas que disfrutan leyendo mis cositas, porque son ellos los que hacen que siga viviendo mi venita escritora.
Un abrazo muy especial a Clara, Irene, Cristina, Rakelin y a todos los que en algún momento han disfrutado leyendome.

MORDISCOS:
Clara dijo...

muchas gracias helena!! por escribir tus historias y por hacerme reir y recapacitar cn ellas

Jesús Cotta Lobato dijo...

Querida Helena, dos textos tuyos que he leído me encantaron y tu obra de teatro me sorprendió gratamente. Si sigues escribiendo y emborronando y dándolo a leer a personas con gusto y criterio, verás algún libro publicado. Además, a mí la literatura me ha ayudado a matar fantasmas y curarme de monstruos, a reconciliarme con mis padres y con el mundo. La literatura, además de bella, es terapéutica. Un beso.

8. La relación padres-hijos.

Sé que la entrada de hoy parecerá la típica entrada de una niña adolescente que odia a sus padres.
Yo no voy a decir que los odie.
Pero imaginaos esta situación:
Dos personas en tu clase. Del mismo caracter que tus padres, o sea, tus padres pero no son tus padres, son tus compañeros de clase. ¿Qué relación tendrías con ellos?
Yo no les hablaría.
Lo siento, es así. Mis padres tienen una personalidad que para nada va conmigo. Serían el típico compañero con el que no hablas ni quieres hablar y que, como le de por sentarse en la mesa de al lado, lo pasas realmente mal.
Muchos dirán que es cosa de la adolescencia. Yo espero de todo corazón que así sea. Porque quema mucho vivir dieciocho años con unas personas con las que no eres para nada compatible...

MORDISCOS:
0

7. Mi reina se queda sin rey.

El mundo está conmovido. Michael Jackson ha muerto. A los cincuenta años de edad, por un ataque al corazón.
Llevo desde anoche en estado de shock. Se puede decir que he vivido su muerte en directo. Imaginad: Estoy en tuenti, charlando con mis amigos fans de Madonna en una foto-chat que hemos hecho. Y de repente alguien salta: Michael Jackson se ha muerto!!. Inmediatamente, todos nos ponemos a mirar las últimas noticias de Michael Jackson. Yo voy corriendo a Google news. Los primeros titulares rezan que ha sido ingresado con urgencia porque está muy grave. Al parecer sufre una parada cardiorespiratoria.
Todos los madonneros comentamos la noticia, nos damos esperanza los unos a los otros: Que no, que no, que la reina no se puede quedar sola!! Tiene que estar el rey!!.
Mientras, voy actualizando la página principal de Google News. Empiezan a aparecer las primeras noticias de su muerte. Empezamos a comentarlo en el chat. Las esperanzas van desapareciendo.

Poco después, una abalancha de noticias en google aparecen. Definitivamente, el rey ha muerto.

Nunca me he considerado fan de Michael Jackson, de hecho había veces que ni siquiera terminaba de convencerme. Pero el hecho de vivir así su muerte y el que él muera... Me ha caído muy mal. Quiero decir que, aunque a veces no simpatizara, siempre ha sido y será el rey del pop. Su música era magia y se merecía muchos más años de reinado junto a Madonna.

Poco más que decir. Sólo que nos quedará siempre su música, y que será insustituible.

D.E.P. Michael Jackson.

MORDISCOS:
Jesús Cotta Lobato dijo...

Yo sí que era un forofo de Michael Jackson y me ha dolido mucho su muerte. Un beso.

6. Una sonrisa en una mala racha.

Desde la cena de despedida del taller de teatro, voy de mal en peor.
Todo empezó cuando mi mejor amigo empezó a hablar con mi tutora, o ex-tutora, o casi ex-tutora (ni lo sé ya...), sobre mi y mis sentimientos (o intenciones, o planes de futuro, o yo qué sé) delante de mis narices y sin yo tener derecho a réplica. Pero esto sólo me puso de mala leche. Lo que me desmontó y hundió fue lo que me dijo mi mejor amigo después, a través de privados del tuenti.
Pero la cosa no queda ahí. Ayer noche me dijeron que mi tío está muy malo. Metástasis. Por todo el cuerpo.
Y a mi se me ha caído el mundo.

Cómo no, he hecho vida normal. Me he levantado, he arreglado la casa, he ido a la autoescuela. Después he ido al instituto, a terminar de recoger el salón de actos. Y allí, subiendo, bajando cosas, guardando cacharros, subiendome descalza a la mesa para poner bien el telón... allí me he sentido... bien. Estaba totalmente sola, escuchando música, llorando.

Es que no sé como explicarlo. Estaba llorando, sí. Pero al mismo tiempo recordaba los momentos que había vivido allí. Y no sólo en el salón de actos, si no en el Martínez Montañés. Mi primera presentación, en primero de E.S.O.. Las horas de clase, las bajas de los profesores, mi primer y único amor, los suspensos, las risas, los llantos, mis primeros escritos. La primera vez que me subí a aquel escenario. Mi primer premio en un certamen literario. Amistades raras, diferentes, pero a la vez enormes, duraderas y desinteresadas.

Y apareció él, pasando lentamente hacia aquella sala que había hecho mía. Llamó mi atención dando palmas y entonces yo, sabiendo quien era, me quité los auriculares, me sequé las lágrimas y salí de detrás del telón.
Me dijo que le felicitara y que inmediatamente después se iría. Pero se quedó. Me escuchó y opinó.
Será porque es escritor, o porque es un buen amigo, pero siempre con sus palabras logra reconfortarme, hacerme sentir mejor.

Juan Andivia siempre logra sacarme una sonrisa.

Conclusión: No quiero irme. El Martínez Montañés es ya como mi casa. No quiero dejar atrás ese salón de actos que, aunque esté hecho una mierda, me recibe con un abrazo cada vez que abro su puerta y me adentro en sus rincones. No quiero separarme de las puertas verdes, no quiero dejar de ver las pintadas del patio ni olvidarme del sabor a quemado de los bocadillos de la cafetería...
Y mañana repito. Llantina mientras limpio y adecento el salón de actos, que el pobre lo pide a gritos. Y yo también.

MORDISCOS:
0

5. Los puntos y final.

No sé si alguna vez habréis vivido una historia inacabada. Una de esas historias en las que te ves obligado a poner un punto y final pero hay mil obstáculos para ponerlo. Como cuando estás viendo una película y se te estropea cuando le quedan diez minutos y te quedas sin saber qué pasa al final y se te queda una sensación rara, como amarga, porque quieres saber cómo termina y ver el FIN puesto al final de la cinta.
Bueno, pues eso me lleva pasando a mi desde hace dos años. Llevo mucho tiempo intentando arreglar la cinta para ver cómo termina mi historia. Y no hay manera. Siempre hay algo que me impide terminarla. Hablando en plata: Siempre hay un orientador, unos padres, una profesora que no me deja poner punto y final a la mayor historia que he vivido nunca.
Y yo me pregunto constantemente qué hacer para poner el punto y final y que todos esten contentos.
Al final he llegado a la conclusión de no poner punto y final. Me quedo con las ganas y la amargura de saber como termina la película, pero así ya no hay que llamar más al técnico para que arregle el vídeo.

Como ya dije en mi anterior entrada, el telón se ha cerrado y las máscaras han caído.

Pero yo no paro de preguntarme si estoy haciendo bien. Y si vivir con la incertidumbre es sano.

MORDISCOS:
Hypnotherapist dijo...

Sabes que no y además te lo he dicho muchas veces... Si no lo intentas nunca sabrás si podrás ver el final de la pelicula o no, te estarás rindiendo y condenandote a ti misma. Pero bueno, ya sabes mi opinión...

4. Éxito.

Se ha cerrado el telón. Los focos se han apagado. Los actores se han quitado sus máscaras y empiezan a cambiarse de ropa con la cara ya lavada. No hay susurros entre bambalinas ni cruje el suelo de madera. Gracias a Dios, todo ha salido bien. Un fallito por aquí, una frase de menos por allá, pero todo bien.
El agotamiento constante que provocaban los ensayos ha desaparecido. Y, aún escapando de mi boca todas las quejas por la poca importancia del taller o por la vagancia de los actores, ya estoy echando de menos el escenario y proyectar mi voz hacia el fondo del salón de actos.

Siempre los días de después de estrenar la obra son raros. Todos los nervios, toda la expectación, el corazón latiendo deprisa, repasar las líneas en el último momento... Todo eso se esfuma. Así, de golpe. Supongo que el cerebro lleva tanto tiempo con tanta actividad que ahora necesita un tiempecito para adaptarse a la tranquilidad y para asimilar que ahora está de vacaciones.

De todos modos, ahora queda una gran sonrisa, gracias a la gente que corrió a felicitarnos, que nos dio dos besos y nos elogió. Al fin y al cabo siempre lo que hemos hecho, lo hemos hecho por ellos. Y no hay mayor satisfacción para un actor que el público aplauda su obra.

El telón se ha cerrado. Y las máscaras se han caído.

MORDISCOS:
Jesús Cotta Lobato dijo...

Sería estupendo que ese taller continuara y que esa obra se pudiera representar más veces en más sitios. Dicen los profesionales que nunca es igual. En pocas cosas te he visto tan entusiasmada como con el teatro. Deberías escribir otra obra, sin olvidar ésta. Un beso para Blanca.

3. Hasta que la muerte los separe.

Mañana a las 7,30 de la tarde se estrenará Hasta que la muerte los separe (Aunque sea a la fuerza) en mi instituto. Esta obra la he escrito yo, la he codirigido y encima actúo. Y no sigo esto porque me quiera echar flores, todo lo contrario. Os lo digo para que os hagáis una idea de lo nerviosísima que estoy ahora mismo. Es decir, tengo ahora mismo la sensación de que si algo sale mal será por mi culpa o, mejor dicho, será mi responsabilidad.
Pero cuando los nervios me abandonan un poco (no creais que se van muy lejos) se apodera de mi el coraje. Porque vamos a ver... Yo me he dejado la piel para que esta obra saliera bien. Y si la gente pasaba de estudiarse el guión o de prepararse sus caracterizaciones... ¿Puedo hacer yo algo entonces? ¿Les pego? ¡No puedo hacer nada!
Pero bueno, no me merece la pena lamentarme antes de tiempo. Podré sobrevivir histérica hasta mañana a las 7,30 que empiece la obra. ¡No me queda otra!
Pero a vosotros os pido, por favor, que nos deseéis mucha mierda y que nos mandéis mucha fuerza positiva, porque nos hace una falta enorme.
Ya os contaré qué tal se nos ha dado.

MORDISCOS:
Jesús Cotta Lobato dijo...

QUerida Blanca, os envío toda la energía positiva y toda la mierda cósmica, para que el papel os salga bordado y deis el salto al estrellato.

Luli dijo...

¡Suerte! ;)

2. Blanca.

¿Por qué Blanca?
¿Por qué ahora Helena es Blanca?
Es muy sencillo. Todo el mundo conoce a Alvhel, creo que es mi identidad más famosa. A Cristal también la conoce mucha gente y, aunque mi blog lleve su nombre, Helena ya no es Cristal y, si lo es, es una Cristal nueva, una chica que ha aprendido a reir y a ser feliz. De todos modos, no me siento identificada con Cristal, aunque sea una evolución de ésta. Y Helenna es tan evidente... Aunque sea con dos enes, es demasiado evidente y muy, muy friki.
Y... ¿Por qué Blanca? No lo sé. Pero en el momento en el que se me ha venido a la cabeza me ha parecido perfecto. Es como si el hecho de decir que algo es blanco fuera como decir que algo es transparente. También me recuerda a fragilidad, a suavidad.
Pero lo mejor que tiene es que, si yo quiero, me recuerda a ella.

Pero solo si yo quiero :).

En fin, Blanca os saluda y espera estar mucho tiempo con vosotros, con gente deseada.

MORDISCOS:
0

1. La sonrisa de Cristal.

Más de uno se extrañará o se asustará con este cambio. No os preocupéis, Cristal ya no es una niña depresiva. De vez en cuando llora y se pone triste, pero ha aprendido a reir y a ser feliz de vez en cuando, ha aprendido a ser normal.
Ya que he decidido huir de Rainbow, he decidido también hacer de éste un blog más... serio. Con esto quiero decir que intentaré hablar de muchas cosas diariamente. Escribir cada día una entrada más o menos decente sobre cualquier cosa.
Y os preguntaréis que por qué he huido de Rainbow. Pues porque entraba gente que no quería que entrara, y porque leían cosas que no quería que leyeran. Porque Rainbow se transformó en un lugar donde sólo hablaba en clave y donde tan sólo uno o dos podían realmente entenderme. Rainbow era un sitio conocido, sí, familiar... Pero no estaba a gusto allí. Así que mejor irme a tiempo.

Nada más. Decirle Adiós a Rainbow. Saludar con un abrazo a La sonrisa de Cristal.

MORDISCOS:
0