jueves, 6 de agosto de 2009

5. Los puntos y final.

No sé si alguna vez habréis vivido una historia inacabada. Una de esas historias en las que te ves obligado a poner un punto y final pero hay mil obstáculos para ponerlo. Como cuando estás viendo una película y se te estropea cuando le quedan diez minutos y te quedas sin saber qué pasa al final y se te queda una sensación rara, como amarga, porque quieres saber cómo termina y ver el FIN puesto al final de la cinta.
Bueno, pues eso me lleva pasando a mi desde hace dos años. Llevo mucho tiempo intentando arreglar la cinta para ver cómo termina mi historia. Y no hay manera. Siempre hay algo que me impide terminarla. Hablando en plata: Siempre hay un orientador, unos padres, una profesora que no me deja poner punto y final a la mayor historia que he vivido nunca.
Y yo me pregunto constantemente qué hacer para poner el punto y final y que todos esten contentos.
Al final he llegado a la conclusión de no poner punto y final. Me quedo con las ganas y la amargura de saber como termina la película, pero así ya no hay que llamar más al técnico para que arregle el vídeo.

Como ya dije en mi anterior entrada, el telón se ha cerrado y las máscaras han caído.

Pero yo no paro de preguntarme si estoy haciendo bien. Y si vivir con la incertidumbre es sano.

MORDISCOS:
Hypnotherapist dijo...

Sabes que no y además te lo he dicho muchas veces... Si no lo intentas nunca sabrás si podrás ver el final de la pelicula o no, te estarás rindiendo y condenandote a ti misma. Pero bueno, ya sabes mi opinión...

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