jueves, 6 de agosto de 2009

10. La niña de las gafas de corazón.

Se sentó sobre su cama y se puso a mover las piernas alante y atrás. Se colocó sus nuevas gafas con forma de corazón que compró pensando que le harían verlo todo de color de rosa y miró al frente.

Se sentía sola.

Sabía que no debía, que tenía mil amigos que se preocupaban por ella. Pero no le gustaba el verano. O por lo menos su verano.

Ella siempre había entendido el verano como una época para salir, divertirse, ver mucho a sus amigos y hacer otros nuevos, para acabar arrugada de tanta playa y tanta piscina...

En cambio, siempre estaba encerrada en su casa, se peleaba más que nunca con sus padres y aún no se había zambullido en ninguna piscina ni había saltado las olas de ninguna playa.

Del verano sólo había notado que hacía más calor.
Y para colmo aquello estropeaba su salud.

La niña se levantó de su cama, se quitó las gafas de corazón y las tiró al suelo. No funcionaban.

MORDISCOS:
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